Irene Iglesias Rubio

Irene Iglesias Rubio

Conversamos con Irene Iglesias Rubio, odontóloga de 41 años residente en Segovia. Irene conoció Odontología Solidaria cuando estaba estudiando en la Universidad Complutense de Madrid, y rápidamente empezó a colaborar en la Fundación, llegando a formar parte del Patronato de nuestra entidad. También es una destacada bloguera en temas de salud bucodental.

—  Háblanos de tu trayectoria en Odontología Solidaria. ¿Cómo empezó todo?

— Pues cuando todavía estudiaba la carrera en la Complutense. Un amigo tenía que hacer la tesina sobre un tema de prevención que implicaba ver niños, y fue Odontología Solidaria quien le proporcionó la oportunidad de trabajar con ellos. A partir de ahí empecé a colaborar. Primero iba a la Clínica Solidaria de Madrid a ayudar a este compañero, y luego ya me quedé como voluntaria. Mientras estaba estudiando, iba a ayudar a los dentistas. Limpiaba: era muy feliz limpiando los sillones. Desde que estaba en el instituto había querido ser dentista, y con el mero acercamiento a un sillón dental ya estaba muy contenta. Era feliz limpiando los sillones, limpiando los armarios, ordenando el material… No era ni es política de Odontología Solidaria que los estudiantes trabajen con los pacientes, y yo lo compartía. Un tiempo después, a partir del año 2001, entré a formar parte del Patronato, en el que estuve un par de legislaturas. Actualmente no tengo tanta disponibilidad como en los primeros años, pero sigo vinculada de un modo más puntual. Tengo mi “microproyecto” solidario en la cárcel de Segovia, aunque igual sólo me encuentro cada dos años con un paciente que pueda ser atendido con los criterios que tenemos nosotros. Hace escasas semanas he puesto una prótesis, pero creo que no lo hacía desde hacía unos años.

— ¿Por qué al conocer Odontología Solidaria te implicaste tan rápidamente y con tanto entusiasmo?

— Al principio, por ayudar y por conocer de cerca lo que era una clínica dental. Me hizo sentir útil desde el primer momento, y además había muy buen ambiente de trabajo. Pero sobre todo por ayudar, porque cuando tú ayudas, recibes más de lo que das. Ves mundo a través de los ojos de los pacientes, cosas que no verías si te quedaras encerrada en tu mundo de composites e implantes “megaguais”…  También por la prevención. La prevención la he conocido solo y exclusivamente a través de Odontología Solidaria: la no agresión, el tener cuidado para que lo que hagas no sea peor que lo que ya trae el paciente. Eso lo aplico constantemente en mi clínica, y es lo que me recuerda mi vocación. Pero insisto en que la motivación principal es ayudar. La solidaridad es importante porque mañana puedes ser tú quien está al otro lado. ¿Cuanta gente estaba bien situada hace cinco o seis años y ahora son pacientes de Odontología Solidaria? Yo creo que estamos puestos en el mundo para hacerle la vida más fácil a los demás. En este aspecto, la odontología, yo puedo ayudar a que la gente tenga la vida más fácil, y otro me ayudará a mi en otra cosa. Cada uno sabe lo que sabe, y yo creo que tenemos la obligación moral de compartir el conocimiento con el resto de las personas.

— ¿La experiencia en el Patronato, fue positiva?

— Totalmente. Fue una época de aprendizaje muy intenso. Yo no era nada al lado de todo lo que sabían mis compañeros, de todo lo eran capaces de dar. Eran gente que estaba muy por encima de mi, como personas y como dentistas. También me di cuenta de que llevar a cabo toda esta labor requiere un trabajo de oficina tremendo, que muchas veces los voluntarios no pueden valorar porque no lo conocen directamente. Las decisiones que se toman nunca son las de una sola persona, siempre son consensuadas, y a veces hay disparidades de criterio, con lo que tenemos de ponernos de acuerdo para que las cosas sigan adelante. Este proceso es muy bonito también.

— ¿Ves a la Fundación en un buen momento?

— Hemos crecido un montón. Ya somos mayores, hemos dejado atrás la fase adolescente en la que nos encontrábamos cuando entré yo. Creo que estamos caminando sobre seguro y que somos la referencia en temas de salud oral y solidaridad en España y en Europa.

— Hace un par de años, empezaste con tu blog Evidientemente, dedicado a temas de salud oral. ¿Con qué objetivo lo lanzaste?

— Surgió porque creo que la odontología es una profesión que la gente no conoce, simplemente la teme. Y creo que la gente tampoco sabe lo barato, lo fácil y lo eficaz que es tener salud bucodental. Hacer llegar este conocimiento paciente a paciente es muy lento, no eres un agente multiplicador. A través de las redes, te das cuenta de que llegas a mucha más gente y eres capaz de conseguir mejor los objetivos de salud. La gente tiene dudas que son muy fáciles de resolver por parte de los dentistas, pero no se lo preguntan. Y a veces los dentistas solo están centrados en arreglar las caries, o en decidir si te ponen una restauración de una porcelana o de otra. Pero eso no arregla la salud, eso solo son parches. Los sanitarios tenemos de comunicar, sabernos explicar, y esto a través de las redes es muy fácil, muy barato, y creo que no se me da mal. El objetivo es explicarle a la población lo que hacemos los dentistas y como prevenir las enfermedades.

— En tu blog afirmas que en el gremio existen ciertos prejuicios contra la lactancia, un tema del que te has ocupado a menudo…

— Hay un desconocimiento atroz de los temas de lactancia entre los dentistas. Es lo mismo que pasa cuando a un pediatra le preguntas sobre dientes, que no tiene ni idea. A veces, dentistas y pediatras dicen cosas que no tienen ninguna evidencia científica. Lo primero que recomiendan ante un niño que tiene caries y al que han visto mamando en la sala de espera es destetar… sin interesarse por la dieta, por el consumo de azúcares, por las condiciones del cepillado, o por el entorno familiar en el que vive el niño. Me da mucha pena que la lactancia, que es un período tan bonito que pasas con tu hijo –y puede durar lo que quieras tú y lo que quiera el niño–, se deje de lado sin investigar más allá.

— De hecho, tu trabajo como bloguera se centra mucho en la salud oral durante el periodo de cero a tres años. ¿Qué especificidades tiene la odontología en este caso concreto?

— Tiene hechos patológicos muy frecuentes como son las maloclusiones y las caries, y los condicionantes de relación que tienen los niños. Cuando tu estás atendiendo a un niño, en realidad no atiendes a un paciente, atiendes a una familia, como mínimo a la díada madre-bebé. No me vale solo explorar al niño, tengo que explorar la unidad familiar. Tengo que conocer como tienen la boca los padres, tengo que ver como es la relación entre madre e hijo y entre los padres, ya que muchas veces si hay mala relación entre los padres esto puede repercutir directamente en la salud bucodental de los niños. El niño puede tener enfermedades, claro que sí, pero no olvidemos que estamos en dentición de leche, y esto es un ensayo para lo que será la dentición definitiva. Si los factores de riesgo que tenemos de bebé siguen más adelante, vamos a tener un adulto enfermo. Esta edad es muy buena para corregir.

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