Pablo Araneda

Odontólogo de 48 años nacido en Chile, Pablo Araneda se instaló en España en 1995. En la actualidad tiene su propia clínica dental en la ciudad malagueña de Marbella, ocupación que compagina con su voluntariado en la Clínica Solidaria de la Fundación en Fuengirola. Hemos conversado con él para conocerle mejor.

– ¿Desde cuando eres voluntario en Odontología Solidaria? ¿Es esta tu primera experiencia en una ONG?

– Formo parte de Odontología Solidaria desde hace un año. Ahora acudo un par de veces al mes, aunque al principio era más a menudo porque había necesidad de ello. Anteriormente había hecho otros servicios de carácter social, pero no en una ONG de las características de OS. Estuve colaborando con hospitales en India, y posteriormente también con una organización espiritual en el mismo país, siempre en temas odontológicos.

– ¿Cuál fue tu motivación para integrarte en Odontología Solidaria?

– Siempre he tenido esta inquietud, incluso antes de graduarme, aunque no sabría decirte de donde surge. Es algo que, simplemente, lo siento. Yo creo que uno tiene que hacer estas cosas. Creo que está bien colaborar y ayudar con lo que uno tiene y sabe hacer. Durante un tiempo, y antes de entrar en Odontología Solidaria, trabajé en mi consulta con una asociación dedicada a niños con discapacidades: síndrome de Down, enfermedad de Parkinson, autismo… los atendía una vez por semana por la tarde de manera gratuita. En mi caso, hay una sensación de alegría cuando uno puede hacer algo para otra persona. Pero eso no sé de donde viene. Uno no lo piensa demasiado, simplemente ve a alguien que tiene un problema y lo ayuda. Experimentas una sensación distinta cuando puedes trabajar de una manera libre, sin pensar en que te devuelvan nada a cambio. No es algo que lleves a un plano mental, es una vivencia. Cuando ves a una persona que lleva veinte años sin poderse arreglar la boca y tu puedes solucionárselo es muy gratificante, y además mejora sustancialmente su calidad de vida.

– ¿Acudes a la clínica de Fuengirola con todo tu equipo, verdad?

– Sí, así es. Voy con dos auxiliares que están conmigo en mi clínica y con mi madre, que también es dentista. Normalmente nos remiten pacientes con casos de prótesis, que han perdido dientes tanto arriba como abajo, y entre todos podemos atender a los pacientes más rápido. Todas las personas que me acompañan se quisieron sumar, no obligué a nadie: ellas también quisieron vivir esto. Como te decía antes, a mi me resulta muy gratificante, y si no voy más veces es porque descuidaría mi propia clínica. Es muy agradable, te sientes útil, y el trato con los otros compañeros del equipo de Fuengirola está muy bien.

–  ¿Cómo motivarías a un odontólogo joven o que esté acabando los estudios para que se acerque a nosotros?

– Hay una cosa que es muy interesante, y es que, en un tiempo corto, tendrán la oportunidad de conocer muchos casos clínicos que a veces no son tan comunes, porque normalmente los pacientes no llegan a esos extremos. También tendrán la oportunidad de compartir con otros colegas la experiencia que tienen para poder solucionar esos casos clínicos. Tienen una oportunidad de aumentar su experiencia clínica en un tiempo muy corto, de conocer, compartir y aprender de otros colegas que sepan un poco más por su experiencia.

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