Jordi Galera, en la clínica de Granollers

Jordi Galera, en la clínica de Granollers

Dos miércoles alternos al mes, el odontólogo Jordi Galera Vila se levanta por la mañana, desayuna, y recorre en moto los treinta kilómetros de distancia que separan Barcelona de Granollers, la ciudad donde radica la clínica Dr. Oriol Montaña de Odontología Solidaria, que durante el año 2013 atendió a un total de 1.099 beneficiarios. Allí también prestan servicio otros 45 dentistas voluntarios de un total de 73 personas (higienistas titulados y en prácticas, auxiliares de clínica, estudiantes, auxiliares administrativos…), pero el caso de Jordi es muy especial, ya que el pasado mes de abril cumplió nada menos que nueve años de voluntariado en la mencionada clínica.

“Sí, nueve años es mucho tiempo”, admite Jordi Galera después de concluir su jornada solidaria en Granollers. “Algunos días —bromea— cuando me preparo para venir me pregunto a mi mismo por qué lo hago… pero la verdad es que siempre regreso a casa contento. En primer lugar, porque el trabajo que hago en esta clínica me llena, y recibo el agradecimiento de la inmensa mayoría de los pacientes. Pero también por el ambiente que se respira. Aquí me han tratado muy bien desde el primer día, y después de tantos años, ya no es que me traten bien; ahora ya existe una relación de amistad con la gente”. Vida social no incompatible con un ritmo de trabajo que, según su experiencia, se ha ido incrementando, ya que “a diferencia de lo que ocurría hace algún tiempo, en la actualidad casi no falla ningún paciente”.

El odontólogo barcelonés, de 49 años, se implicó en Odontología Solidaria gracias a una compañera de la facultad. “Yo siempre había pensado que me gustaría hacer trabajo solidario, aunque inicialmente pensaba en ir al extranjero. Esa es la imagen más frecuente de las ONG en los medios de comunicación, y es lo que habían hecho algunos compañeros que, en los últimos cursos de la carrera, habían colaborado con proyectos en Sudamérica. Una amiga odontóloga que conocía mis inquietudes me contó que ella era voluntaria aquí, y me sugirió que me apuntara”, recuerda.

Una vez en Odontología Solidaria, Jordi Galera adquirió consciencia de que la solidaridad también puede practicarse en casa. “Con el tiempo te das cuenta de que el Cuatro Mundo es como mínimo tan importante como el Tercer Mundo. Creo que arreglar los problemas de fuera está bien, pero también es necesario trabajar con las personas sin recursos que viven aquí”, afirma Jordi, que también es donante de sangre.

Hombre de trato amable y sonrisa constante, Jordi Galera destaca el incremento de clínicas vinculadas a Odontología Solidaria, aunque sabe que no es suficiente con ello. “Teóricamente, debemos atender a gente de toda España, y aunque haya crecido el número de clínicas, y se vayan a abrir otras próximamente, no basta para llegar a todas partes”. Ante esta situación, lanza una idea: “Quizá se podrían montar unos dentibus para llegar a más sitios”, apunta.

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