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Hacia una nueva Clínica Solidaria en Málaga

Firma del convenio de colaboración en Málaga

Odontología Solidaria se esfuerza para maximizar sus recursos materiales y humanos, con el objetivo de paliar, en la medida de sus posibilidades las carencias de la atención bucodental en el sistema sanitario público, que implica que muchas personas con escasos recursos no tengan acceso a los tratamientos que requieren. Mucho es el trabajo realizado, pero muchas son también las capas de población que demandan estos servicios, lo que indica la necesidad de abrir nuevas Clínicas Solidarias en diversos puntos del territorio.

En este sentido, se han sentado las bases para que en el futuro la ciudad de Málaga tenga también una Clínica Solidaria. Sería la segunda en la provincia, ya que desde 2015 funciona en Fuengirola un centro de nuestra Fundación.

La apertura de nuevos recursos necesita, ante todo, de complicidades con otras personas y entidades comprometidas con la acción solidaria. Por ello, se ha firmado un Convenio de Colaboración entre el Colegio Oficial de Dentistas de Málaga, la Fundación CIRHMA y la Fundación Odontología Solidaria con el objetivo de poner en marcha y asegurar el funcionamiento de una Clínica Solidaria en Málaga, cuyos promotores son las dos últimas entidades, y que se ubicará en un espacio público cedido por el Ayuntamiento de Málaga.

El, Dr. Lucas Bermudo por parte del Colegio de Dentistas de Málaga, Miguel Carmona como presidente de la Fundación CIRHMA y el Dr. Jesús Rueda como vicepresidente de Odontología Solidaria, firmaron hace escasas fechas el mencionado acuerdo, con una vigencia de dos años, renovándose automáticamente por idéntico período si ninguna de las partes expresa modificaciones.

Por lo que respecta a los compromisos adquiridos por los firmantes, y entre otros puntos, Odontología Solidaria se compromete a realizar los trámites pertinentes para la instalación, autorización de funcionamiento y mantenimiento de la futura clínica, “que atenderá a personas en situación de vulnerabilidad de Málaga y su provincia” derivadas a través de los profesionales del Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga, Centros de Salud y Entidades de Acción Social.

Por otra parte, entre los compromisos de la Fundación CIRHMA figuran la inclusión en su cartera de servicios el servicio de Odontología Solidaria, así como llevar a cabo “una tarea de dinamización y sensibilización de las administraciones públicas y entidades sociales del territorio a fin de presentar la iniciativa e intentar recabar los apoyos y recursos necesarios” para mantener la Clínica Solidaria de Málaga.

El articulado del convenio establece también la colaboración del Colegio de Dentistas malagueño, que junto a otros puntos promocionará la labor de Odontología Solidaria entre sus colegiados “para promover el flujo de voluntarios”, además de “apoyar explícitamente en los foros públicos la labor de la clínica”.

Más de 8.700 horas de trabajo voluntario durante el primer semestre del año

Dos voluntarias de OS atendiendo a un paciente en la clínica de A Coruña

Los voluntarios de Odontología Solidaria realizaron entre los meses de enero y junio de 2017 8.751 horas de trabajo altruista en las diferentes clínicas de la Fundación. La cifra refleja un incremento durante los resultados correspondientes al año anterior, ya que durante el mismo período de 2016 el número de horas fue de 8.675,5. Este es el resultado del compromiso de los 257 voluntarios activos con los que cuenta nuestra entidad en este momento, profesionales y estudiantes pertenecientes a las distintas ramas de la odontología.

El grupo mayoritario de profesionales implicados en los objetivos y valores de la Fundación es el de los odontólogos (123 voluntarios), seguido por el de higienistas (52) y estudiantes de la materia (35). Auxiliares de clínica (22), higienistas en prácticas y personas correspondientes a otros perfiles (9 en ambos casos), complementan la radiografía del voluntariado de la Fundación, junto a los auxiliares administrativos (7) que también prestan servicio en la organización de modo desinteresado.

Gracias al esfuerzo de todas estas personas, a lo largo del primer semestre de 2017 Odontología Solidaria ha atendido a sus clínicas a un total de 2.823 personas que, a causa de su situación socioeconómica, de otro modo no habrían tenido la posibilidad de acceder a los tratamientos en materia de salud oral que precisaban, Cabe destacar que 227 de estos pacientes eran niños de hasta 18 años de edad.

Los usuarios que se han tratado en las clínicas de Odontología Solidaria, llegaron a la Fundación derivados en su mayoría por distintos Servicios Sociales municipales (54,2% de los casos), aunque también por Centros de Salud (43,7%) y entidades del Tercer Sector (1,9%).

“La solidaridad llena un hueco que todos tenemos en el corazón”

Carlos Lucas

Carlos Lucas, médico estomatólogo de 67 años de edad, mantuvo operativa su propia clínica dental en Albacete durante 35 años. Se jubiló en febrero de 2015. Aunque ya no ejerce como dentista al estar dado de baja en el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos albaceteño, sigue vinculado al mundo odontológico colaborado en la Clínica Solidaria de la ciudad castellano-manchega, donde presta ayuda técnica. Esta es su historia.

— Colaboras en la Clínica Solidaria de Albacete desde muy al principio. ¿Cómo empezó todo?

— Yo estaba en Inglaterra para celebrar el cumpleaños de mi única nieta, y leí en la edición digital de La Tribuna de Albacete que al cabo de unos meses abriría la Clínica Solidaria. En cuanto llegué a Albacete establecí contacto con María Dolores Cuenca para ofrecerme como colaborador en el aspecto práctico: subsanar averías técnicas de poca importancia, colocar el letrero de Odontología Solidaria… cosas así. Como no puedo ejercer como odontólogo, pensé que era otra manera de cooperar con el proyecto.Y así seguimos. De vez en cuando me llaman, o yo paso por allí, y hago lo que se requiera. Es un papel poco visible, pero necesario.

— Entre otras cosas, estás pendiente de ajustar los equipos…

— Bueno, si una turbina no acaba de ir bien la engraso, y cosas así. Ten en cuenta que cuando yo establecí mi propia consulta en Albacete no había ningún servicio técnico de equipos dentales en la ciudad. Entonces, para evitar los costes que suponía el traslado de un técnico de Madrid a Albacete, tuve que aprender a reparar las averías de mis equipos. Esos pequeños conocimientos alguna vez nos han permitido no dejar de usar un equipo en la Clínica Solidaria de Albacete.

— ¿Por qué, al conocer que se abría la Clínica Solidaria de Albacete, decidiste implicarte?

— Porque ayudar a las personas en riesgo de exclusión social, y darles como mínimo un tratamiento dental básico, me parece una causa noble. Hay que hacerles un hueco y trabajar para ellos.

— ¿Es una manera de hacer un poco más justo nuestro mundo?

— Por supuesto. Hoy en día hay muchas organizaciones no gubernamentales que ayudan a los necesitados. Es una nota de calidad y de acercamiento a estas personas, y desde luego la Clínica Solidaria de Albacete ha marcado un hito en la ciudad. Ninguna otra especialidad tiene una clínica de estas características, quizá porque la enfermedad dental ataca con mucha más frecuencia a las personas que están en una situación económica complicada.

— En tu opinión, ¿por qué es interesante ser solidario?

— Es una manera de llenar un hueco que tenemos todos en el corazón. Hay mucha gente necesitada y tenemos que colaborar, darle un a estas personas tratamiento básico y que puedan masticar y disfrutar un poco comiendo. Esto supone una satisfacción para el que lo hace.

“La solidaridad surge de una profunda empatía”

Zulma Rodríguez

Zulma Rodríguez

Zulma Beatriz Rodríguez Predrouzo es voluntaria de la Clínica Solidaria de Madrid desde el año 2011. Nacida en Buenos Aires, empezó a ejercer la odontología en la capital argentina, hasta que como tantos de sus compatriotas tuvo que emigrar a causa del tristemente célebre corralito. Establecida en España desde 2002, Zulma trabaja en una clínica privada de Madrid, actividad que compagina con el voluntariado en la Fundación.

–  ¿Por qué te uniste a Odontología Solidaria?

— Por varias cosas. Yo siempre hice mucha actividad en la profesión aparte de estar atendiendo en la consulta. Hice docencia, y siempre trabajé a favor de la salud de los demás, sin importarme si era gratis o no. En Argentina, yo he atendido en hospitales sin que me pagaran nunca nada, y en la Facultad también tratábamos a personas que no podían pagar privadamente los tratamientos. Me encontré con gente muy humilde que iban allí muy acomplejaditos, y yo les explicaba que debían exigir y decir lo que les pasaba. Cuando llegué a España y me puse a trabajar, yo buscaba hacer actividades de este tipo, y leyendo una revista profesional vi que en Madrid existía Odontología Solidaria.

— Son ya muchos años los que llevas colaborando en la clínica madrileña. ¿Qué tal la experiencia?

— Muy buena. Hay algo que yo no había experimentado con anterioridad: el estar atendiendo en simultáneo a gente de muy distintas etnias, culturas y estilo de vida. Hay gente que viene de todos lados. Eso me sorprendió. Trabajar en la clínica de Madrid me da la posibilidad de conversar con estos pacientes, explicarles el por qué de las dolencias que tienen, hablarles de la importancia de un correcto cepillado… O sea, que también hago prevención, una prevención adaptada a la persona que tengo en frente. Tengo la posibilidad de dar a conocer a la gente que es importante incorporar la salud a sus hábitos vitales. Tengo la filosofía de que el que aprende esto se convierte en un agente de salud, porque transmite estos hábitos a su entorno.

— ¿Qué nos cuentas del ambiente de trabajo en la clínica?

— Tenemos todos los recursos materiales y, por supuesto, humanos. Estoy encantadísima con las compañeras del equipo técnico. A mi me resulta un ambiente lindísimo, porque OS comparte la filosofía que te expuse antes. También hay mucha gente recién licenciada, con diferentes niveles de conocimientos pero siempre con buena actitud, lo que de alguna manera es como estar viviendo en una especie de cátedra. Es una muy buena experiencia a nivel odontológico pero también a nivel humano. Otra cosa que quiero destacar es que se siguen las normas de bioseguridad a rajatabla: estoy muy contenta con este aspecto.

— Com has dicho anteriormente, tu acción solidaria en el mundo de la odontología viene de lejos. ¿De dónde surge esta motivación?

— Yo fui siempre así, Cuando era muy niña me preguntaban qué quería hacer de mayor y yo decía que quería ser maestra para tratar bien a los niños… quería hacer algo útil para los demás. No tengo ninguna idea política ni nada, es un sentimiento, o un estilo de vida. Es una empatía profunda, querer al prójimo.

— ¿Ayudar al prójimo resulta reconfortante?

— Yo pienso que sí. No todo el mundo tiene la oportunidad de tener una carrera que está dedicada al otro. Nosotros, si no tenemos pacientes, no somos dentistas ni médicos. Si un paciente me necesita y yo puedo ayudarlo, se establece una comunicación. Y esa es la satisfacción, la recompensa de todo el esfuerzo económico e intelectual que comporta hacer la carrera y mantenerse actualizado. Yo veo que la mayoría de la gente está contenta: conversa, vuelve sonriente, se le van los miedos…

— ¿Tienes la sensación de que, más allá de solucionar un problema concreto, contribuyes a la felicidad de los pacientes?

— Posiblemente sí, porque ellos nos hacen también felices. A veces veo chicas jovencitas que no pueden ni sonreír de la cantidad de caries que tienen, y cuando luego ves que recuperan la sonrisa, y te cuentan que están buscando trabajo, la verdad es que sientes una alegría bárbara.

“Estar en Odontología Solidaria comporta un choque de realidad”

Carlos Bello

Carlos Bello, odontólogo de 24 años, es uno de los voluntarios que forman parte del equipo de la Clínica Solidaria de Zaragoza. Licenciado en 2016, trabaja en la clínica odontológica de su familia en la capital aragonesa. Conoció la Fundación mediante un compañero de Facultad, y según dice en esta entrevista la acción solidaria le ha permitido descubrir otra cara de la odontología.

— ¿Cuando empezaste a colaborar en la Clínica Solidaria de Zaragoza?

— En septiembre del año pasado, recién licenciado. Conocí Odontología Solidaria por un amigo de la Facultad, Raúl, que empezó el voluntariado conmigo, pero tuvo que dejarlo porque se fue a Francia. Cuando me comentó que existía la Fundación, enseguida me pareció que era una buena manera de emplear el tiempo que tenía libre para ayudar a otras personas. Actualmente, voy a la clínica una vez por semana, todos los lunes. El ambiente es fantástico, hay muy buena gente, y he hecho unos cuantos amigos.

— ¿Odontología Solidaria es tu primera experiencia con una ONG?

— No, en la Facultad ya colaboré con Cruz Roja. Con otro amigo colaboramos en sesiones informativas sobre la salud oral dirigidas a la gente de Huesca. Me gusta ayudar a la gente, de algún modo me hace sentir realizado. Cuando empecé a colaborar con Odontología Solidaria me di cuenta que las personas que vienen a la clínica de Zaragoza son muy agradecidas. Saben que lo que estás haciendo supone un esfuerzo añadido, que lo haces sin ganar nada, y creo que lo valoran mucho.

— Entre nuestros pacientes, en ocasiones hay gente con situaciones personales muy problemáticas…

— Sí, es verdad. Gente con problemas muy serios. Tratar con estas personas te da un choque de realidad. A veces vivimos en nuestro pequeño mundo, cada cual el suyo, pero cuando empiezas a conocer el mundo de los demás te das cuenta de que hay mucha gente que pasa por situaciones difíciles. Los pacientes comparten sus problemas contigo, te los cuentan, y te vas dando cuenta de cosas…

— Este “choque de realidad” del que hablas, ¿ha ido modificando tu punto de vista?

— En parte sí. El contacto con los pacientes de Odontología Solidaria me llena mucho a nivel personal. Puede que al principio pensara que esta era una manera de practicar, de “hacer mano” aprovechando el tiempo libre. Pero eso solo fue el primer mes. Cuando empecé a ver la gente que va, y como está, empecé a mirarme las cosas de otra manera. Aquí descubres otra cara de la odontología.

“Los pacientes nos enseñan valores”

Modest Revert

Modest Revert formó parte del grupo de profesionales del sector bucodental que, en 1999, pusieron en marcha la Clínica Solidaria de Valencia. Médico estomatólogo de 59 años, Modest tiene su propia clínica dental en la ciudad, y sigue colaborando con la Fundación. En esta entrevista conversamos sobre el pasado, el presente y los objetivos de Odontología Solidaria.

— Tu estabas al frente de la clínica de Valencia cuando abrió sus puertas…

— Sí, yo entonces era el delegado de Odontología Solidaria aquí. La iniciativa de la clínica partió de un grupo de diez o doce odontólogos, estomatólogos y estudiantes de Valencia. La inauguración oficial de la clínica fue en julio de 1999, pero la idea se empezó a trabajar un par de años antes. La principal dificultad fue encontrar un local en condiciones adecuadas. Al final, mediante Cáritas, encontramos el que todavía tenemos. En aquellos años todavía no era tan descabellado montar una clínica en un primer piso…

— ¿Había muchos voluntarios en esos primeros tiempos?

— No, muchos no. Piensa que en esa época había muchos menos dentistas que ahora. Aunque nunca nos faltaron voluntarios, la demanda de pacientes era superior. Lo importante es que siempre había gente dispuesta a echar una mano, y buena colaboración con el ICOEV y otras instituciones. Estuve unos cuatro años de delegado, y luego tomó el testigo José Ramón Frutos, otro de los compañeros que formaban parte del grupo inicial.

— Volvamos a ese grupo inicial que decidió organizar OS en Valencia. ¿Qué os motivó?

— Vimos que era algo que hacía falta. Hasta aquel momento, los servicios sociales del Ayuntamiento de Valencia mandaban a los usuarios a las clínicas privadas. El usuario presentaba dos presupuestos de dos clínicas distintas, el Ayuntamiento aprobaba uno, y mandaba a esa persona a la clínica elegida para que le pusieran una prótesis o le hicieran el tratamiento que necesitaba. Este sistema no permitía atender a muchos usuarios. Cuando plateamos la idea al Ayuntamiento, lo vieron muy bien. Se dieron cuenta de que se podría atender a más gente, ya que nosotros no perseguimos un beneficio económico.

— Sigues colaborando con la Fundación. ¿Qué actividades has hecho recientemente?

— Últimamente hemos realizado un curso de periimplantitis a beneficio de Odontología Solidaria con el Dr. Juan Rumeu, de Barcelona. Él ya colaboró con nosotros en los comienzos de la Fundación en Valencia. Tuvimos una buena asistencia, y contamos con la colaboración de entidades como Straumann, INIBSA, Dental Cervera, el ICOEV y la Universidad de Valencia.

—  ¿Crees que, por lo general, los profesionales de la odontología son personas solidarias?

—  Creo que en general sí, y cada vez más, conforme va entrando gente más joven y concienciada. Es un reflejo de la sociedad. Los odontólogos y estomatólogos no somos diferentes al resto, y hoy en día el espíritu solidario ha aumentado considerablemente en todos los ámbitos.

 — Pongámonos en la piel de un chico o una chica que, por ejemplo, esté acabando sus estudios de odontología. ¿Qué crees que le aportaría a esa persona colaborar con Odontología Solidaria?

— Yo diría que esta es una experiencia que le será útil. Si colabora en la clínica, podrá tratar a unos pacientes que siempre te dan más de lo que tu les puedes dar a ellos. Hay cosas que no se aprenden en la Universidad, que sólo las aprendes con experiencia, y tratando a personas que, como nos puede pasar a todos en un momento dado, pasan por un mal momento económico, pero tienen una calidad humana indescriptible. A esos jóvenes yo los animaría, porque estar en Odontología Solidaria es una especie de master: un master social y humano que les va a enriquecer mucho, y que les va a ser muy útil para su práctica diaria profesional. Si después de acabar los estudios pasan un par de años con nosotros como voluntarios, van a ver el mundo de otra forma. Lo digo en el sentido de que no todo es ganar dinero y tener cosas. Hay otros valores humanos que estos pacientes nos muestran día a día.

Tercer concierto a beneficio de Odontología Solidaria en Valencia

El Palau de la Música de Valencia

El Palau de la Música de Valencia acogerá un concierto a beneficio de Odontología Solidaria protagonizado por la Piccolo Unión Musical de Mislata. La cita es el próximo día 11 de junio (19:30 horas) en la Sala Iturbi del Palau. Es la tercera vez que la mencionada formación musical actúa a beneficio de la Fundación, tras sus espléndidas sesiones acaecidas en 2013 y 2015.

En esta ocasión, participarán en la gala cuatro agrupaciones pertenecientes a la Piccolo Unión Musical de Mislata. En la primera parte, podremos disfrutar de la Banda-Orquesta Cracks, dirigida por Inma Moya, y de la Jove Banda, bajo la dirección de Alejandro Galarza. Tras el descanso, ocuparán el escenario de la Sala Iturbi la Orquesta Sinfónica de la UMMI, dirigida por José Antonio Cavero, y la Banda Sinfónica de la UMMI, de nuevo dirigida por Alejandro Galarza; esta última agrupación, actuará acompañada de un coro de 200 cantantes aproximadamente.

Esta variedad de formaciones permite, según se indica des de la Piccolo Unión Musical, “observar los valores que transmite la música, desde los intérpretes más pequeños hasta nuestros mayores”· La iniciativa implica un despliegue de veinte personas trabajando para coordinar los 300 músicos que pasarán por el escenario.

Los artistas han preparado un programa “muy variado y ameno”, del que nos adelantan la presencia en el repertorio de piezas “muy espectaculares para todos los públicos”, como Danzón núm, 2 para orquesta, de Arturo Márquez, Libertadores, de Óscar Navarro, o Lluna mediterrània, de Teodoro Aparicio, entre otras. Desde la Piccolo Unión Musical indican asimismo que “esta vez nos encontraremos con alguna sorpresa”, que lógicamente no desvelan totalmente, aunque apuntan a “una imponente puesta en escena” y a un final en el que la propuesta podría enriquecerse con algún elemento de danza.

El precio para asistir a esta nueva tarde-noche de música y solidaridad es de cinco euros por espectador. Las entradas pueden adquirirse desde la página web del Palau de la Música de Valencia.

“No me hice odontólogo solamente para ganar dinero”

Alejandro Leirós

Alejandro Leirós, odontólogo de 24 años, se licenció en junio de 2016. Vive en Pontevedra, pero recorre a menudo la distancia desde la ciudad donde reside hasta A Coruña para hacer voluntariado en nuestra Clínica Solidaria. En esta conversación, ahondamos en su trayectoria en nuestra entidad y los motivos de su vinculación a Odontología Solidaria.

— ¿Desde cuando eres voluntario en la clínica de A Coruña?

— Fui un par de veces como higienista cuando estaba estudiando el último año de carrera. Luego, al terminar los estudios, empecé a trabajar como odontólogo en una clínica de Madrid, que es donde estudié. Al regresar a Galicia, me incorporé a la clínica de A Coruña.

— ¿Cómo supiste de Odontología Solidaria?

— Por internet. Hace ya tiempo, la clínica todavía no estaba abierta. Me puse en contacto con la central, y me conectaron con la gente de A Coruña. Fui a conocerlos, y a ver donde se instalaría la clínica. En esa época todavía estaba estudiando en Madrid. Fue mi primer contacto.

— ¿Qué te motivó a contactar con nosotros y, más tarde, implicarte como voluntario?

— Siempre me atrajo la idea de hacer algo así, de ayudar. Quería echar una mano, y lo de viajar al extranjero haciendo un voluntariado no me atraía. Cuando descubrí Odontología Solidaria pensé que era ideal para mi, porque me permitía hacer un voluntariado cerca de casa, atendiendo a la gente de aquí que necesita ayuda.

— ¿Con qué frecuencia vas a la clínica?

— Actualmente voy dos días a la semana. Un día entero, y una tarde.

— Desde de Pontevedra a A Coruña hay un buen trecho. ¿No es mucho trajín?

— Yo voy a gusto. El viaje en tren se me hace muy rápido. Y, en todo caso, me compensa el viaje. A parte de hacer la labor que hacemos con los pacientes, allí hay un ambiente de trabajo inmejorable. Los voluntarios somos como una piña, sé que me lo pasaré bien.

— ¿Qué hay del trato con los pacientes?

— Los pacientes son agradables, simpáticos. Son personas muy agradecidas. Por lo general yo me dedico a hacer prótesis dentales, y eso implica una relación larga con el usuario, aproximadamente mes y medio. Te da tiempo de ir charlando, de conocer a la persona y de coger confianza. Te encuentras con personas que han pasado por situaciones muy duras, y eso te da perspectiva. Te das cuenta de que no todo en la vida es tan fácil como hayas podido tenerlo tu. Impresiona bastante, pero escuchando esas experiencias aprendes lo que es la vida… Al final del tratamiento, ves lo contentos que están con dientes, y ese momento es el que más me gusta: lo disfruto y es algo que me llena. Yo soy odontólogo porque me gusta lo que hago, nunca hice la carrera solamente para ganar dinero. Evidentemente, hay que ganar dinero para vivir, pero al margen de eso me gusta ayudar a la gente.

Convenio de colaboración entre HIDES Aragón y Odontología Solidaria

Tarragó (iz.) y Cuenca (dr.) firmando el convenio

Para la Fundación Odontología Solidaria es de gran importancia establecer relaciones de colaboración con las entidades que trabajan sobre el terreno en las ciudades donde están ubicadas nuestras clínicas solidarias. De este modo, se coordinan esfuerzos con los que se consigue dar una mejor atención bucodental a los colectivos desfavorecidos de cada territorio. En este sentido, el pasado día 8 de abril se firmó un Convenio de Colaboración entre Odontología Solidaria y la Asociación Profesional de Higienistas Bucodentales de Aragón (HIDES Aragón).

Con este acuerdo, y entre otros puntos, la Fundación se compromete a dar prioridad a los higienistas bucodentales asociados a HIDES Aragón a la hora de admitirlos para realizar su labor voluntaria en la Clínica Solidaria de Zaragoza. Del mismo modo, existe otro acuerdo entre OS y el IES Miguel Catalán de la capital aragonesa, con la finalidad de que los alumnos de este centro de formación profesional realicen sus prácticas de higiene bucodental en la clínica de Zaragoza.

La Dra. María Dolores Cuenca, presidenta de Odontología Solidaria, y Rosa Tarragó, presidenta de HIDES Aragón, firman el convenio entre ambas entidades. Entre los compromisos de Odontología Solidaria indicados en el acuerdo, destaca también la organización conjunta de actividades formativas como cursos, congresos, seminarios, proyectos de investigación y otros, sobre temas de respondan al interés mutuo de las Instituciones firmantes. Por su parte, HIDES Aragón adopta, entre otros, el compromiso de promocionar la labor de la Fundación Odontología Solidaria entre sus asociados.

El convenio tiene vigencia anual, y se renovará de manera automática por períodos idénticos de un año si ninguna de las partes expresa modificaciones al respecto. HIDES Aragón y Odontología Solidaria constituirán una Comisión Mixta paritaria integrada por dos representantes de cada entidad que se reunirá por lo menos una vez al año, con el objetivo de “compartir la información y balance del año anterior, poder planificar el presente ejercicio anual y debatir todos los temas propuestos por ambas entidades”.

“Me motiva contribuir a paliar las desigualdades”

Rafael Pla

Rafael Pla

Rafael Pla García forma parte del equipo de voluntarios que garantizan el funcionamiento de la Clínica Solidaria de Albacete. Médico estomatólogo de 59 años de edad, Pla dirige su propia clínica privada, y forma parte también de la Junta del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos albaceteño, institución que jugó un rol decisivo en la implantación de Odontología Solidaria en la ciudad.

—  Formas parte del equipo de la Clínica Solidaria del Albacete desde el principio, cuando esta era todavía un proyecto. ¿Cómo fue el proceso?

— Todo empezó cuando María Dolores Cuenca propuso al Colegio que le echara una mano con el proyecto, cuando todo se estaba empezando a fraguar. Las primeras reuniones que se tuvieron con la Fundación Odontología Solidaria fueron en la sede colegial. María Dolores fue quien empezó con esta iniciativa, pero el Colegio decidió implicarse enseguida…

— Para llegar a buen puerto, también fueron necesarias otras complicidades, ¿verdad?

— Sí. Sobretodo del Ayuntamiento y la Diputación, que nos cedió un local, primero en una ubicación, y más adelante en la actual. Las instituciones respondieron muy bien. También se tuvieron contactos con Cáritas, con la Cruz Roja y con los Servicios Sociales del Ayuntamiento, para que encauzaran la admisión de pacientes. Esta es una parte muy importante del protocolo que se sigue en Odontología Solidaria.

— ¿Cómo ha acogido la ciudad esta iniciativa?

— Muy bien. Hay un ímpetu que hace que en Albacete se conozcan los servicios que estamos prestando. De hecho, el problema que tenemos es que se nos va acumulando la lista de espera. Con la crisis, mucha gente tuvo que limitarse a los tratamientos que ofrece la Seguridad Social. Hemos visto como se les hacen las extracciones y luego se interrumpe el tratamiento porqué no hay más cobertura. Faltaba un eslabón que hemos aportado nosotros, ya que hacemos mucho trabajo en odontología conservadora y en tratamientos periodontales. También es verdad que en ocasiones hay un poco de confusión con cierta franquicia que hace gala de una “odontología social”, lo que hace que alguna gente se confunda, cuando en realidad no tiene nada que ver con lo nuestro. Nos da mucha rabia esta confusión, porque esta franquicia se ampara en lo social cuando es mentira. En realidad, se aprovechan de compañeros y hacen muy mala práctica. Pero creo que cada día la gente está sabiendo diferenciar más lo que hace esta franquicia y lo que hacemos en Odontología Solidaria.

—  Hablabas antes de la limitada cobertura odontológica que de la Seguridad Social. ¿Crees que la situación se podría revertir a corto o medio plazo?

— Yo creo que no. La Seguridad Social cada vez está más en quiebra, y es imposible que cambie la situación por mucho que los políticos quieran hacer demagogia. Supondría un coste económico que, en mi opinión, la Seguridad Social no puede asumir en este momento.

— Una vez abierta la Clínica Solidaria de Albacete, también te implicaste en la misma como voluntario…

— Claro que sí. Es algo muy gratificante. Cuantas más veces vas yendo, mejor te sientes. Yo voy con mi auxiliar. Estamos encargándonos de la prótesis. También va una hija mía otra tarde cada quince días, con su auxiliar. Todos lo que hacemos voluntariado salimos muy satisfechos: ves que puedes ayudar, te encuentras con buena gente y prestas un servicio a quien lo necesita… Yo se lo recomiendo a todos los compañeros, porque con la demanda que tenemos, si fuéramos más voluntarios podríamos ampliar el horario. Próximamente celebraremos la asamblea del Colegio y expondremos el tema, a ver si podemos captar más colaboradores.

– Personalmente, ¿qué te motiva?

— Poner mi granito de arena, colaborar para paliar un poquito la desigualdad que hay. Ofrecer lo que mejor sabes hacer a quien más lo necesita.

— ¿Es tu primera experiencia en una ONG?

— Sí. Anteriormente había colaborado en algunas iniciativas pero de una manera muy puntual, no con la continuidad de ahora. Si embargo, mis hijos dentistas sí que han estado vinculados con entidades de este tipo, trabajando en países como Birmania, Ecuador o República Dominicana.

— ¿Qué nos cuentas del trato con los pacientes que acuden a la Clínica Solidaria?

— Lo primero es intentar ponerte a su nivel. Encuentras muchos inmigrantes, y a veces también a gente que ha tenido muy mala vida. Para que los pacientes se sientan bien atendidos, yo pienso que es importante preguntarles por sus cosas, y en ocasiones te encuentras con historias muy duras. Hace un tiempo, atendí a un antiguo compañero de colegio en la escuela primaria que se había pasado 22 años en la cárcel por un tema de tráfico de drogas, y que afortunadamente ahora está rehabilitado. Son situaciones que te dan qué pensar, y que sin duda te hacen crecer como persona. Vivimos en un mundo muy alejado de estas situaciones, y aunque leemos cosas de este tipo, nunca es lo mismo que estar hablando con estas personas, con las que acabas empatizando.

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